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viernes, 2 de diciembre de 2011

Cocido madrileño y realeza

Esta semana escogemos nuestro plato protagonista para acercarnos al paladar de algunos monarcas españoles que degustaron las excelencias de sus ingredientes.
             
Tanto la casa de Austria como la de Borbón tuvieron entre sus miembros parroquianos de este conocido plato. Existen documentos fiables que nos dicen que tanto Carlos I (famoso por su glotonería) como su hijo Felipe II saborearon el importante valor calórico y proteínico de esta receta. Incluso creyendo la Leyenda Negra del segundo de los Felipes, resultaría difícil imaginárselo ante un abundante plato de garbanzos, pues del estiramiento de este monarca parecería más lógico pensarle ante una comida frugal, quizá más acorde con su imagen de austeridad.


El cocido era una receta utilizada por todos los grupos sociales. No obstante, variaban sus ingredientes en relación al poder adquisitivo de los comensales. De hecho, variaba tanto que uno y otro cocido eran irreconocibles. Para ilustrar esto, vamos a comparar dos recetas de la misma época: una, la que se practicaba en palacio y otra, la que se suministraba a los niños huérfanos del colegio de San Ildefonso:

 

El cocido fernandino(Fernando VII)

Cuatro Kg de vaca, tres piezas de carnero, una gallina, una perdiz, un par de pichones, una libre, dos Kg de jamón, dos chorizos, un Kg de tocino, 1 Kg y medio de oreja de cerdo, otro Kg de pies de cerdo, verduras, garbanzos y especias finas. Media libra de tocino, media libra de vaca, dos o tres huesos de carnero y despojos traidos del matadero. Garbanzos. Una vez al mes, se agregaba un cuartillo de longaniza para todos. En Cuaresma de dicho cocido desaparecen carne y huesos, que son sustituídos

 

El cocido del Huérfano

Media libra de tocino, media libra de vaca, dos o tres huesos de carnero y despojos traidos del matadero. Garbanzos. Una vez al mes, se agregaba un cuartillo de longaniza para todos. En Cuaresma de dicho cocido desaparecen carne y huesos, que son sustituídos por huevos duros y castañas cocidas mezcladas con los garbanzos.



Vista la devoción de Carlos I y Felipe II por el cocido, no es extraño que sus descendientes tuvieran el paladar predispuesto a esta sinfonía de sabores. De los tiempos de Felipe III tenemos noticia de que el cocido de la corte se consumía con toda su grasa y que los acompañamientos cárnicos no se troceaban y apenas se limpiaban. De la afición de la Casa Real se cuentan algunas anécdotas: Ana de Austria, hija de Felipe III, tras desposarse con Luis XIII de Francia se hacía servir el cocido en los aposentos de su camarera mayor lo que si por una parte es una ruptura del riguroso protocolo cortesano francés, por otra demuestra a las claras el desagrado que le producían los refinados platos de los cocineros galos.

La esposa del Conde-Duque de Olivares ofreció un banquete al cardenal Barberini que constaba de un solo plato en el menú: olla podrida. Mariana de Neoburgo, segunda esposa de Carlos II, a pesar de su origen germánico (o precisamente por eso) exigía al cocinero del Alcázar que añadiese más nabos a la olla, pero eso sí, que el caldo del cocido le fuera servido en olla de plata. La casa de Borbón españoliza también sus gustos gastronómicos. En el menú de Fernando VI los cocidos sólo faltaban durante los meses del verano.

Isabel II, de proverbial corpulencia, tenía la costumbre de ir a Lhardy a saborear gachas y buñuelos. Alfonso XII parece ser que interrumpe esta tradición regia, pero su hermana, la infanta Isabel "La Chata", de natural castizo y popular, era muy aficionada a dicho condumio y parroquiana del Restaurante La Bola. 


jueves, 15 de septiembre de 2011

Parque del Capricho y conciertos de jazz

Qué mejor forma de despedir el verano que disfrutando de una hora de música en directo al aire libre y sin coste adiccional al del desplazamiento. Desde el pasado día 2 y hasta el próximo 25, todos los sábados y domingos de Septiembre podemos asistir gratuitamente a 'Música en Recintos Históricos' en el Jardín El Capricho (Paseo de la Alameda de Osuna, s/n.) En total son ocho conciertos con mucha base de jazz, donde también convergen el soul, el blues, el funk, el rock y el flamenco.

El Parque de El Capricho es el destino idóneo para cualquier profesor de Historia. Es un parque y zona verde situado en el barrio de la Alameda de Osuna, en el distrito de Barajas. Fue mandado construir por la duquesa de Osuna entre 1787 y 1839. Cuenta con una superficie de 14 hectáreas. Es considerado uno de los parques más bellos de la ciudad. De sus rincones destacan la plaza de El Capricho, el Palacio, el estanque, la plaza de los Emperadores, el Búnker o la fuente de los Delfines y de las Ranas.


La duquesa ordenó construir estanques, que conectaban el canal principal que recorre el parque con el salón de baile, que es donde se llevaban a cabo las fiestas que daba. Este edificio se levanta sobre un pequeño manantial (donde se puede observar la figura de un jabalí que permanece bajo un arco mirando hacia el riachuelo), del que se surtía de agua el resto del parque. Además, hizo plantar miles de ejemplares por todo el lugar de su flor favorita, la lila.

Durante la República fue declarado Jardín Histórico, aunque sin muchas consecuencias. Durante la Guerra Civil, se construyeron en el Jardín varios refugios antiaéreos subterráneos, en los que se encontraba el Estado Mayor del Ejército del Centro, mandado por el general Miaja, la posición Jaca. En los alrededores del palacio emergen restos de respiraderos de los refugios.


En cuanto a los conciertos, se celebran en la parte alta del Palacio de la Duquesa. La idea era presentar estilos musicales muy variados y para todos los gustos. Y aunque es cierto que en ella hay una tendencia a que los grupos tengan una base muy cercana al jazz, prometen ser muy diferentes de un fin de semana a otro.

El primer sábado estuvo Gospel Factory, con una propuesta que evocaba la música en las iglesias afroamericanas. Más tarde, la cantante Ana Luz Corella y el pianista y vocalista neoyorquino Andy Phillips. Este fin de semana contarán con el cuarteto NEWJAZZFLAMENCO, cuyo nombre lo dice todo, y el próximo con THE BRASSASS (Ska-Jazz) y FREEDONIA (Soul, jazz). Aquí encontraréis más información sobre los grupos.

¿Recomendaciones? Cuanto antes vayas, mejor. La música comenzará a sonar a las 12:30 de la mañana, pero como el Jardín tiene límite de aforo, cuando se llena se cierran las puertas, por eso recomiendan dar un paseo antes por el parque, y luego escuchar el concierto. Y luego, por supuesto, comer en La Bola sea el día que sea, ya que a partir del día 17 volvemos al horario normal en el que sólo cerramos los domingos por la noche. 

jueves, 26 de agosto de 2010

Los alrededores de La Bola

La Bola está situada en pleno Madrid de los Austrias, en una calle aledaña a la Plaza de Oriente.

La Plaza de Oriente se trata de una plaza rectangular de cabecera curvada, de carácter monumental, cuyo trazado definitivo responde a un diseño de 1844 de Narciso Pascual y Colomer, heredero de varios proyectos anteriores. Uno de sus principales impulsores fue el rey Jose I, quien ordenó la demolición de las casas medievales situadas sobre su solar.

Está presidida por dos de los edificios más relevantes de la capital: su contorno occidental lo delimita el Palacio Real y el oriental el Teatro Real. Su cara norte la conforma el Real Monasterio de la Encarnación, al que le fue expropiado el Huerto de la Priora para integrarlo dentro de la plaza.

Además de los citados edificios, esta plaza monumental alberga diferentes jardines histórico-artísticos y una colección escultórica, en la que destaca especialmente la efigie de Felipe IV, obra del siglo XVII de Pietro Tacca. Está considerada como la primera estatua ecuestre del mundo sujetada únicamente por las patas traseras del caballo.


Los Jardines de Sabatini se encuentran situados frente a la fachada norte del Palacio Real, entre la calle de Bailén y la cuesta de San Vicente. Ocupan una extensión de 2,54 hectáreas.

Estos jardines fueron construidos en los años 30 del siglo XX tras la proclamación de la Segunda República, en el lugar que ocupaban las caballerizas construidas por el arquitecto italiano Francesco Sabatini junto al Palacio Real.

El Gobierno de la República ordenó la incautación de diferentes bienes del Patrimonio Real, entre ellos éste, cediéndolo al Ayuntamiento de Madrid para poder levantar un parque público. El proyecto fue adjudicado al arquitecto zaragozano Fernando García Mercadal tras resultar ganador en el concurso convocado. En 1972 se reformaron los jardines, construyéndose las escaleras monumentales.






Taberna La Bola
www.labola.es

Gastronomía típica madrileña

La Gastronomía madrileña posee las tradiciones culinarias propias de la población inicial cuando Felipe II creó la capital, y posteriormente de los pueblos de su propia provincia que fueron aportando sus viandas a la gastronomía propia de la ciudad de Madrid. Es frecuente comprobar como el olor típico de la cocina madrileña es el olor de la fritura en aceite vegetal: los churros, las tortillas de patatas, los bocadillos de calamares servidos en los bares, las patatas bravas, los chopitos, las gallinejas, etc. Los bares y restaurantes despiden este olor por las calles a casi cualquier hora del día. Según algunos autores, Madrid es cocina fruto de las prisas de las tascas y fisgones, de platos elaborados rápido y mostrando sabores para ser acompañados con vinos de la región. Muchos de los platos que poseen la denominación "a la madrileña" son originarios de las tascas y tabernas madrileñas.

Una de las características de la gastronomía de Madrid es su capacidad de adaptación de platos provenientes de otras zonas geográficas de España . Algunos de los platos y costumbres culinarias más tradicionales tienen su origen en la emigración de poblaciones procedentes de diversas partes del país y que tuvo su existencia a comienzos de siglo XX. Hoy en día no es extraño observar como las comidas de otras culturas se instalan en numerosas calles haciendo más rica la oferta y abriendo las puertas a una cocina fusión.

Entre sus platos típicos se encuentra el cocido madrileño elaborados con garbanzos y con su servicio de tres vuelcos tan característico, los populares callos a la madrileña y la sopa de ajo donde según algunos autores fue creada en Madrid, los caracoles a la madrileña que fueron muy populares en los merenderos de las afueras (barrio de Ventas) y las judías a lo tío Lucas. En la actualidad algunos de los platos clásicos madrileños se han adaptado al tapeo y es posible encontrarlos en forma de pequeñas raciones como pueden ser: la oreja a la plancha, las gambas al ajillo, las patatas bravas, los soldaditos de Pavía, etc. Muy populares en los bares del centro de la ciudad son los bocadillos de calamares y las populares patatas bravas.

La carne es muy importante y a veces e puede encontrar un afecto muy popular por la casquería, de esta forma se encuentran tiendas especializadas en las freidurías de gallinejas, mollejas y entresijos, el mismo consumo de callos es una muestra de ello. El gusto por la carne de caza como el jabalí, el gamo, la perdiz y el faisán que pueden verse a diario en sus mercados. Mientras que de las aves, la que alcanza un mayor protagonismo es la gallina empleada en la elaboración de caldos así como en el cocido. Entre los pescados se encuentra la popular preparación del besugo a la madrileña (plato típico de navidades), la merluza, el mero. Igualmente son populares las gambas (cocidas, a la plancha, con gabardina, o al ajillo), los mejillones (al vapor o en escabeche), los boquerones en vinagre, el bonito también en escabeche. La influencia castellana hace que exista igualmente la preparación de carne en asados como puede ser el asado, el cochinillo, la ternera del Guadarrama.


Taberna La Bola

www.labola.es


viernes, 18 de junio de 2010

Refrescante gazpacho de La Bola

Para muchos de nosotros la llegada del verano es casi un sinónimo de tomar gazpacho. El gazpacho tiene una historia sorprendente, parece que hasta los romanos tomaban hace más de 12 siglos un producto similar, aunque sin tomate. Es con la conquista de América por Cortés y compañía cuando el tomate llega a España y comienzan los "experimentos" con dicho producto. Se empieza a comer solo, con otros vegetales, con carnes, con pescados,... hasta que se licua y se obtiene nuestro querido gazpacho.

Nosotros estamos encantados con su descubrimiento. Puede que sea uno de los platos más sanos y sabrosos de todos los que existen. Por eso con cada llegada del estío nosotros lo ofrecemos. Si eres un amante del gazpacho, no te olvides de pasarte por la Taberna La bola.




jueves, 22 de abril de 2010

Somos el tercer restaurante más solicitado de Madrid y el cuarto de España

Según un informe de 11811 (que hemos conocido a través de 20 minutos) la Taberna La Bola es el tercer restaurante más solicitado por teléfono y el cuarto de España en 2009 con unas 12.500 llamadas.

De las 440.000 llamadas que se hicieron para pedir información 12.500 fueron para nosotros, casi el 3% del total.

Resulta muy gratificante saber que contamos vuestro apoyo. Vosotros sois los que hacéis que La Bola siga existiendo durante 140 años. Lo nuestro nos ha costado, generación tras generación, mantener a La Bola cerca de vosotros. Ahora nos habéis dado el regalo de aparecer como los terceros de Madrid. ¡Gracias!

jueves, 15 de abril de 2010

Nuestro bodegón

A lo largo de a historia, han sido numerosos los pintores que se han dedicado a plasmar alimentos, vasos, jarras, mesas,..., es decir, bodegones. Así como lo hacían Carvaggio, Zurbarán, Rembrandt, Albert Durero, Renoir, Monet o nuestro gran Goya, siempre intentamos que nuestra presentación sea artística. Ellos buscaban representar lo que todas las personas de sus épocas tenían en sus casas. Mostraban una escena sencilla. Así, nuestros pintores mostraban las escenas castellanas por excelencia de la época.
La imagen que hoy os traemos podría haber sido, fácilmente, un cuadro del siglo XVIII o del XIX de los que hoy se encuentran en el Museo del Prado. Esta fotografía muestra la forma en que os atendemos: de una forma castellana tradicional.

jueves, 4 de marzo de 2010

Un poco de historia


A comienzos del siglo XIX en la esquina de la calle Bola con la de Rejas existía una botillería muy frecuentada por obreros y estudiantes que ya gozaba de una amplia fama. En la segunda mitad del siglo, paso a llamarse Restaurante ‘La Rayúa’. El nuevo local era conducido por una asturiana de pro que dio comienzo a generaciones y generaciones de Verdasco a cargo del restaurante.

En un primer momento, se servían tres tipos de cocidos el de las doce del mediodía (el de 1.15 pesetas) para obreros y empleados, a la una de la tarde (el de 1.25 pesetas) que ya llevaba gallina, y era el preferido de los estudiantes y a partir de las dos, el de carne y tocino, elegido por periodistas y senadores.

Como vemos la taberna La Bola lleva más de un siglo en pleno corazón de Madrid haciéndonos disfrutar con sus platos tradicionales y caseros.